
“Una mujer cananea clamaba: “Señor, hijo de David, ten misericordia de mi, mi hija es gravemente atormentada” Mateo 15:22
Cuantas madres han pasado o están pasando por situaciones agobiantes con algunos de sus hijos;muchas madres tienen hijos rebeldes que no se someten a la autoridad materna, otras tienen hijosinmersos en los vicios como las drogas, el alcohol o cometiendo delitos, otras los tienen aquejados de diferentes enfermedades.
¿Qué pueden hacer al Respecto? ¿Cómo pueden darle solución al conflicto que
están atravesando? En la Biblia encontramos a una mujer griega y siró fenicia que al escuchar sobre la presencia de Jesús no dudó ni por un momento en ir donde Él estaba, y postrarse a sus pies, la razón de ello era su hija enferma, quien estaba siendo atormentada por un demonio, y aunque Jesús en los primeros instantes no le prestó ninguna atención esto no constituyó ningún motivo para desalentarse, se mantuvo firme en su petición “Señor sana a mi hija”. La primera respuesta que Jesús le dio fue prácticamente un rotundo “no”, pero aun así la madre no desistió ni se desanimó, llena de fe repitió su petición. Jesús conmovido por la fe de esta madre le concedió lo que pedía y su hija fue sana.
Cuando venimos al Señor de rodillas en oración hallamos respuestas a nuestras peticiones en Fe, Humildad y Constancia. Madre, en Jesús hay esperanza aunque tus hijos estén en vicios, en gangas, enfermos y aunque tú creas que estén perdidos por completo, hay esperanza
en el dador de vida, Jesucristo. No desmayes pues tus oraciones son escuchadas y contestadas, cuando
Dios está en silencio es porque está trabajando. Jesucristo es tu esperanza, la de tus hijos y la de
tú hogar. Las misericordias de Dios son nuevas cada mañana, que Dios te bendiga madre. Hasta la próxima tu hermana y amiga pastora Ana de Capellán.
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